Sexto aniversario de la deflagración. Reportaje La Vanguardia

En el sexto aniversario de la deflagración de gas de Fondo, en Santa Coloma de Gramenet, Luis Benvenuty publica el siguiente reportaje en La Vanguardia:

Los afectados por la explosión de gas de Santa Coloma de 2006 llegan a un acuerdo

Los parientes de los fallecidos y los grandes heridos cobraron sus indemnizaciones hace aproximadamente un año

Sucesos | 12/01/2012 – 00:41h

Luis Benvenuty

Barcelona

El gas sigue propagándose. Un vecino sale a pasear un perro. El joven de Gas Natural le pide que deje la puerta abierta para comprobar si hay filtraciones de gas en su rellano. Lo acompaño y comprobamos que tampoco hay gas. Como toda la fuga está en la calle y no hay gas en los edificios más próximos a la avería, consideramos que no es necesario desalojar a nadie”. Al poco tiempo se desencadenó la explosión del barrio de Fondo de Santa Coloma de Gramenet. Tal día como hoy, al alba, seis años atrás. La primera persona es del bombero Rafael Olalla. El vecino es Ángel Moratilla. Paseó al perro y se fue a trabajar. El joven de Gas Natural se llamaba Sergio Pancorbo. Ahora ya todo es historia. La mayoría de los afectados y Gas Natural firmaron un acuerdo para evitar el juicio.

Aquella madrugada, Rafael salvó la vida gracias a su casco, pero perdió la vista. Ángel llegó al trabajo. “¿Oíste las noticias, Ángel?”. Llamó a su casa, a su esposa, a su hijo, pero nadie respondió al otro lado de la línea. Una veintena de familias perdieron sus hogares, sus negocios… Sergio murió. Como la veinteañera Sònia. Sònia Madrid dormía en su cuarto. La onda expansiva se llevó parte de la masa encefálica del obrero de Cobra, Mario Falcón.

Los parientes de los fallecidos y los grandes heridos cobraron sus indemnizaciones hace aproximadamente un año. Aquella madrugada Mario perdió la capacidad de recordar y cayó en un eterno y oscuro ahora. Ahora la voz de su mujer suena menos quebrada. “Ya no vivimos en Badalona. Nos fuimos a la montaña. Mario está conmigo, no lo metí en una residencia. Ahora todo va mejor”.

Ahora la mayoría de los damnificados renuncia a futuras reclamaciones. El acuerdo es confidencial. La indemnización por familia viene a suponer el coste de un Mercedes, de uno de gama media. En un juicio podrían haber conseguido más. O no. La batalla podría durar lustros. Sólo la instrucción se prolongó más de cinco años.

Entre tanto las obras de las nuevas viviendas de los damnificados estuvieron meses detenidas, la trama de corrupción Pretoria salpicó a la constructora, la crisis desmontó la financiación de la obra y con esta incertidumbre el carácter se agria, uno discute más en casa, se duerme peor. Y a cada reunión le sucede otra, con los abogados, con el resto de los afectados… Y la mujer de Ángel le dijo que casi nadie le agradecería dedicar tantas horas a la plataforma de afectados. Ángel perdió su empleo. Un juicio sería devastador.

Cuatro personas fallecieron por el camino. Se hicieron mayores. Aunque todos coinciden en que el padre de Sònia empezó a despedirse el día en que su hija se marchó. Puri, su mujer, aguanta, con la tragedia en la cara. La piel de los albinos tiene muchos problemas para recuperarse de las quemaduras. Además, la empresa gasista tampoco quería ver a sus empleados en ese trance. Así nadie es culpable. Aseguradoras y reaseguradoras cubren los gastos. Gas Natural no es responsable de lo ocurrido. La gente rehízo su vida. Caso cerrado. Sólo quedan flecos, como Emilio López.

Emilio tenía un bar en los bajos, y no le debía nada a nadie. Ahora dice esperar una oferta realista. “Tuve que endeudarme para acondicionar el nuevo local”. En el ínterin se endurecieron los requisitos de la hostelería y las aseguradoras entienden que responder a ellas es más que una restitución, es una mejora. Así son los flecos.

Rafael busca editorial para su relato de los hechos: 69 tornillos y ciego. ¿Ahora qué? El título alude a la reconstrucción de su rostro. Algunos de sus pasajes habrían sido portadas si los hubiera hecho públicos los días posteriores a la explosión, pero estaba en coma. Ahora son historia. Ahora escribe su segundo libro, sobre la felicidad. Ahora las heridas están cerradas, sólo quedan las cicatrices.

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Acerca de 69tornillosyciego

cuando la vida te deja desnudo sin avisar, lo mejor es reir y amar.
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